Manu Ginóbili, padrino de la escuela de básquet de la Fundación Baccigalupo

Un grande que les tendió su mano a los más chicos

Trotó, jugó al tenis, practicó unos saques de padel, se animó al hockey y al fútbol y, por supuesto, hizo gala de su talento en el básquet. Todo, rodeado por la sonrisa de más de 150 chicos especiales —de Capital y el interior del país— que desbordaban de alegría por estar cerca de él. Es que Manu Ginóbili, estrella de los San Antonio Spurs y triple campeón de la NBA, talento cien por ciento nacional, demostró no sólo ser un rey en la cancha, sino también en los corazones de miles de chicos que se esfuerzan por superarse y crecer.

   

El encuentro deportivo fue en el Gimnasio del Club Ciudad de Buenos Aires, donde la Fundación Cecilia Baccigalupo presentó oficialmente su Escuela de Básquet y a su padrino, Manu. Para él, significó su primera actividad en cancha después del triunfo en la NBA con los Spurs, y la primera también junto a una fundación para personas con discapacidad intelectual.  



Todo comenzó a las 17 horas, cuando los alumnos especiales iniciaron una demostración de los deportes que practican en las escuelas de la Fundación. Alentados por sus familiares desde la tribuna, hicieron gala de una concentración y esfuerzo envidiables. Pero el momento más esperado de la tarde llegaría recién a las 19.10, cuando un Manu ovacionado ingresó a la cancha. Allí, seguido palmo a palmo por los chicos, demostró no sólo su talento deportivo sino su capacidad para hacer sentir a los otros, verdaderos protagonistas.


Manu dedicó su tiempo y sonrisas a todos y cada uno de los chicos. Con los alumnos de la Fundación que practican en Capital Federal y con los de otras instituciones invitadas del interior del país. Hubo de Jujuy, Mar del Plata, Santa Cruz, Bolívar, Pehuajó y San Nicolás. Fueron precisamente estos alumnos llegados de tan lejos quienes le entregaron a Manu la medalla y el certificado que lo acreditan como padrino del corazón de la Fundación. Muy emocionado pero con su característica humildad, afirmó: “No me agradezcan a mí: yo soy el agradecido. Uno puede jugar en la NBA pero nada se compara con pasar un rato con estos chicos. Estoy orgulloso de que me hayan elegido como padrino. Felicitaciones a Cecilia, por su labor, y también a las familias”.

                

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